Flores de Bach, uma filosofia para o corpo e para a alma (artigo em espanhol)

Hacia el año 1930, el Dr. Edward Bach descubrió un nuevo sistema terapéutico de 38 preparados florales para prevenir la enfermedad, buscando sobre todo combatir las causas emocionales que la originan. Interesado desde muy pequeño por el sufrimiento y la falta de atención sanitaria de las clases menos favorecidas, decidió estudiar Medicina en la facultad de Birmingham, donde ingresó en 1906. Su particular visión de la medicina, que en nada se parecía a los ordotoxos procedimientos de la época, le llevó a investigar nuevos caminos, buscando, sobre todo, alejarse de los métodos agresivos y dolorosos que paliaban los síntomas pero no las causas.

La relación que existe entre alma-cuerpo y la armonía entre alma-personalidad es la base filosófica de este sistema, que no concibe al hombre como un ser alejado de la naturaleza, sino como un ente interrelacionado con todo lo manifestado. Para Bach, el origen de la enfermedad está en el conflicto entre alma y personalidad, o sea, entre lo que el alma tiene que hacer y lo que la personalidad hace. 

La filosofía del Dr. Bach

Según Bach, para entender la enfermedad, hay que conocer cinco principios fundamentales: 

1. El hombre tiene un Alma que es su Ser Real, invencible e inmortal. El cuerpo no es más que el reflejo de ese Ser.

2. Nosotros, tal y como nos conocemos en el mundo, somos personalidades que estamos aquí para obtener todo el conocimiento y la experiencia que podamos a lo largo de esta existencia terrena, para desarrollar las virtudes que nos falten y borrar lo malo que haya en nosotros, y avanzar hacia el perfeccionamiento de nuestras naturalezas.

3. Nuestra breve estancia en la tierra, que conocemos como vida, no es más que un instante efímero en el curso de nuestra evolución, como podría serlo un día de colegio en el total de nuestra existencia. Aunque por el momento, no podamos comprender más que ese único día, la intuición nos dice que el nacimiento está infinitamente lejos de ser el comienzo, y la muerte, igualmente lejos de ser nuestro final. Nuestras almas, que son realmente lo que nosotros somos, son inmortales, y los cuerpos que reconocemos conscientemente son temporales.

4. Mientras nuestra Alma y nuestra personalidad estén en buena armonía, todo es paz y alegría, felicidad y salud. Cuando nuestras personalidades se desvían del camino trazado por nuestra alma, surge el conflicto. Y este conflicto es la raíz de la enfermedad.

5. Comprensión de la Unidad de todas las cosas. Todo lo manifestado participa de la misma naturaleza, aun cuando su expresión objetiva nos parezca diferente.

De estos cinco principios, se desprende que son dos los errores que dan lugar a un conflicto, raíz de la enfermedad:

  La disociación entre nuestra alma y la personalidad.

  La crueldad o el mal frente a los demás, pues esto atenta contra la Unidad.

“Conocer dónde estamos cometiendo el error y una auténtica voluntad de corregir la falta, nos llevará, no sólo a una vida de paz y alegría, sino también a la salud”, expresa Bach. 

¿Cómo actúan?

Algunos estudiosos del sistema de las flores de Bach, coinciden en que su mecanismo de acción es vibracional, es decir, energético. Bach escribió al respecto: “A través de su alta vibración, determinadas flores, arbustos y árboles silvestres de un orden superior, tienen el poder de aumentar nuestras vibraciones humanas y dejar libres nuestros canales a los mensajes de nuestro Yo Superior, inundar nuestra personalidad con las virtudes que nos son necesarias y lavar, de este modo, los defectos de carácter que causan nuestros males. Como la buena música u otras cosas grandiosas, capaces de inspirarnos, las flores están en condiciones de elevar nuestra personalidad y acercarnos más a nuestra alma. De este modo nos brindan paz y nos liberan de nuestros padecimientos. No curan atacando directamente la enfermedad, sino invadiendo nuestro cuerpo con las bellas vibraciones de nuestro Yo Superior, ante cuya presencia, la enfermedad se derrite como la nieve al sol. No hay una verdadera curación sin un cambio en la orientación de la vida, sin paz en el alma y la sensación interior de felicidad”.

La energía de la planta, está expresada y sintetizada en la flor. Ésta sería la síntesis y el punto de fusión de dos energías: la que recibe del cielo y del sol y la dada por la planta y la raíz. De hecho, la flor podría ser comparada con una verdadera ‘antena de captación energética’ ya que continuamente recibe los dos tipos de energía. El sistema de preparación ideado por el Dr. Bach, hace que esa energía sea transferida al agua, que sirve de vehículo. El elixir florar es, en realidad, la esencia vital de la planta, o sea, su energía que vibra a una frecuencia determinada, característica de cada flor.

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